julio 25, 2010

¿Una cartografía de la red?

Internet, entre otras cosas, ha ampliado las posibilidades de comunicación a una parte de la sociedad mayor -que no deja de ser cierta élite-. Así mismo, sirve como vehículo para mostrar o compartir experiencias locales o particulares e iniciativas de participación ciudadana, que de otro modo (con los canales de comunicación tradicionales) raramente podrían llegar a oídos y ojos lejanos.

Enfocándonos sólo en las artes -por gusto propio- los ejemplos no se acaban. Hay innumerables blogs al respecto, muchas páginas de centros culturales y lugares que abren sus puertas para el desarrollo de actividades artísticas. 

Dentro de esta cantidad de información hay círculos relativamente pequeños que se relacionan, bien sea geográficamente, por temas o por la calidad de su contenido. Hay también paradigmas, jerarquías, enlaces de lectura obligada. No obstante, Internet sigue siendo un espacio caótico que carece de puntos de referencia claros, en donde el viajero, desubicado, muchas veces prefiere no salir de cinco o seis enlaces donde se siente seguro. Rara vez se atreve a dejarse llevar por hipervínculos o se dedica cuidadosamente a una búsqueda, asumiendo el riesgo de una cantidad de resultados inmanejable. Así, una gran parte de los usuarios de Internet ignora o evita las mejores posibilidades del medio. 

Cierto es que el fenómeno de la ruta segura es también mayoritario en los espacios físicos: casi todos recorremos diariamente las mismas calles, entramos a los mismos edificios, saludamos a las mismas personas. Derivar sería una locura para muchos ciudadanos.

No obstante, no hay ser humano al que no le guste descubrir, ver o imaginar lugares desconocidos. Los libros, las películas, las fotografías, la televisión, los medios de comunicación, nos llevan de la mano a pasear, nos presentan personas y nos muestran escenarios que ignorábamos. Unos cuantos van más lejos y deciden buscar esos nuevos espacios por sí mismos, por curiosidad o por placer.

Hubo en otras épocas -y hay aún- seres humanos apasionados por descubrir qué se esconde detrás de una montaña, después del horizonte o cómo es el universo. Gente con ganas de ver lo que un simple vistazo a nuestro alrededor no nos muestra. Lo más valioso de estas personas -además de sus propias experiencias- es que van documentando lo hallado. Elaboran un material que luego le servirá a otro. Dejan registro de lo visto para ir construyendo, entre todos, una geografía, la representación de territorios que nos permite entender los lugares: localizar-nos.

Llevo varios años viajando por la World Wide Web y todavía me pierdo. Cuando salgo de mis recorridos conocidos aún dudo si entrar o no a algunas páginas e ignoro miles de posibilidades. Por un lado no puedo negar que este caos tiene su encanto. Dice Manuel Castells en el texto citado en el post anterior, que es el caos el mayor poder de Internet como espacio de libertad. Hasta cierto punto estoy de acuerdo, pero el conocimiento es poder y el conocimiento del territorio es poder estratégico.

Además de estar un poco harta de la falta de ubicación, quisiera poder compartir mis hallazgos e impulsar un recorrido más consciente de este lugar virtual. Ignoro la mejor manera de llevar a cabo tal cartografía; de entender, visualizar y explicar esta geografía. Es nuestra tarea encontrarla: sólo así fortaleceremos esta red como espacio-herramienta de libertad, participación, educación y comunicación. Sin esto seguiremos transitando imbéciles por lugares que quieren vendernos, por rutas atestadas de publicidad y des-información basura.


Nota: Casualmente vi este proyecto hace poco: http://www.christianmarcschmidt.com/invisiblecities/ Puede aportar a la reflexión sobre las cartografías de espacios virtuales y mentales.

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Este blog lo abrí hace tiempo con otro propósito. Hoy lo reutilizo porque se había convertido en un sitiobasura. 

Reflexiono sobre Internet, sobre la comunicación, el arte, la libertad, las herramientas y las posibilidades de conectar-nos.

Empiezo citando un fragmento de un texto de Manuel Castells: Internet, libertad y sociedad: Una perspectiva analítica:

"¿Cuál es, entonces, la relación entre Internet y libertad? La historia y la cultura de Internet lo constituyeron como tecnología de libertad. Pero la libertad no es una página blanca sobre la que se proyectan nuestros sueños. Es el tejido áspero en el que se manifiestan los poderes que estructuran la sociedad. Al efecto Gilmore se contrapone el efecto Microsoft. Según el primero, Internet interpreta cualquier censura como un obstáculo técnico y tiende a rodearlo. Según el segundo, Microsoft interpreta cualquier proceso de comunicación como oportunidad de negocio y tiende a monopolizarlo. A las aspiraciones de libertad se contraponen los instintos básicos de las burocracias políticas, cualesquiera que sean sus ideologías. Y a liberación de la humanidad por la tecnología de la información se contrapone la realidad presente de una humanidad mayoritariamente desinformada y marginada de la tecnología.   
Internet, en nuestro tiempo, necesita libertad para desplegar su extraordinario potencial de comunicación y de creatividad. Y la libertad de expresión y de comunicación ha encontrado en Internet su soporte material adecuado. Pero tanto Internet, como la libertad, sólo pueden vivir en las mentes y en los corazones de una sociedad libre, libre para todos, que modele sus instituciones políticas a imagen y semejanza de su práctica de libertad."

El texto completo se puede conseguir acá